TODO SE DECIDIRÁ GRANADA (2-2)

Ametx Zornotza-54; Covirán Granada-65 (2-2)
Parciales: 15-22, 16-11 (31-33); 13-15 (44-48), 10-17 (54-65)

Zornotza Saskibaloi Taldea. El Zornotza tenía esta mañana de domingo una cita con la Historia: ganar y pasar a la serie final por el ascenso a LEB Oro. Todo estaba a punto. Larrea se iba poblando desde una hora antes del salto inicial. Lleno mayúsculo y ambiente de gala, otra vez. Pero no ha podido ser. Hoy Granada nos ha superado, o hemos sido nosotros los que nos hemos visto superados/presionados por las circunstancias. Una pena. Un momentáneo bajón. El caso es que hemos caído ante un equipo que lo ha hecho mejor, lo que supone el empate de un playoff de semifinales que habrá de decidirse en el Palacio de Deportes granadino este martes a las 21 horas.

Habíamos puesto la serie 2-1 a nuestro favor en la noche mágica del viernes. La ocasión de sentenciar ante nuestra afición (y qué afición, ¡sois los mejores!) en ese paraíso/infierno verde era única. Pero quizá todo ello haya contribuido a que nuestros chicos sintieran en demasía esa responsabilidad, que la presión supusiera un peso excesivo sobre sus espaldas, dejándolos atenazados, con pocas ideas, sobre todo en ataque, y teniendo que ir siempre a remolque de un Covirán Granada que no tenía margen de error. Y los nazaríes de Pablo Pin ha sabido adaptarse mejor a tan dramática situación. Su excelente defensa nos ha cortocircuitado todas las ideas y eso nos ha dejado con muy escasas opciones de pelear por la victoria. Aun así, no se han bajado los brazos y, aunque fuese atropelladamente, lo hemos dado todo hasta el final.

Los granadinos salen a por todas, con un Adrian Bowie que hoy si ha sido él mismo, no como el viernes, y con dos triples de Jorge Lafuente que empezaban a dejarnos rezagados pese a los puntos anotados por Vasilije Vucetic. Se repetirá la alternancia de dispositivos defensivos -individuales y zonales- y ante ellos poco hemos sabido hacer. El balón no circulaba con fluidez; no llegábamos a posiciones interiores claras y en el tiro exterior solo Khalid Mutakabbir parecía estar algo entonado. Los visitantes tienen las ideas más claras, guiados por un gran Carlinhos Cobos, con Bowie penetrando con facilidad, con el joven Cristian Uta y el cuarentón Jesús Fernández haciendo daño en el poste bajo. Se abre un peligroso boquete en el marcador, 13-22. En el último minuto y medio del primer cuarto logramos taponar un tanto la vía de agua gracias a un fadeaway de David Iriarte y unas buenas defensas, finalizando el período con un 15-22. Hemos recibido el primer aviso de lo que iba a ser hoy el Covirán Granada.

El segundo cuarto lo arrancamos de la mejor manera posible, con un robo de Juanchi Orellano (brillante el rosarino en la faceta de “ladrón” durante todo el partido), con un tiro libre transformado en el posterior contraataque por Niko Skouen, siendo esos los mejores minutos del Zornotza. Porque Iker Salazar acierta con dos tiros libres tras otra buena defensa, Iriarte clava un triple, y Skouen también hace tres puntos luego de una canasta tras posteo de Fernández. Empate a 24. Parece que hemos entrado finalmente en el partido tras un 11-2 de parcial. Pero los andaluces están hoy muy enteros. Bowie y Cobos dominan el escenario y nosotros tenemos que vivir de los tiros libres, con la tortura que eso nos supone, porque una vez más hemos estado fallones desde el 4’60. Sin embargo, en ese segundo cuarto todavía hacíamos alguna diana desde la línea y no permitíamos una nueva fuga de los visitantes. Empatamos a 31 y Cobos logrará devolver la ventaja a los suyos, 31-33, resultado con el que termina la primera mitad.

Pese a la mínima diferencia que el marcador refleja, la realidad es que las sensaciones no terminan de ser buenas. Está dando mejor impresión el conjunto granadino y a nosotros todo nos cuesta mucho: no dominamos el rebote como el viernes, ni logramos correr y jugar a campo abierto, y en ataque posicional lo estamos pasando mal, muy mal.

Comienza el tercer cuarto con un triple de Mutakabbir que nos pone por delante en el marcador, 34-33. Será la primera y última vez que eso suceda. El propio escolta estadounidense lanza un triple para ampliar la ventaja, pero no entra y el Granada reacciona de inmediato. A partir de ahí vamos a sufrir de lo lindo. Pelearemos en defensa, haciendo un trabajo digno, pero en ataque estaremos absolutamente negados. Los de Pin defienden muy bien -las líneas de pase están siempre bajo estricta vigilancia de los granadinos y tampoco conceden visados para internarse en su pintura- y además saben que se pueden permitir hacer faltas, porque conocen nuestro grave y preocupante problema en los tiros libres. Entre una cosa y otra, en cinco minutos nos castigan con un parcial de 2-12, que deja el resultado en 36-45 a tres minutos y medio de la conclusión de este cuarto. El Zornotza aprieta en defensa para compensar sus problemas en ataque, fuerzan algunas pérdidas y malos tiros a los rivales y finalmente encuentran algo de aire ofensivo con un par de aciertos exteriores. Un triple de Vucetic nos pone a un puntito, 44-45. Volvemos a estar en el partido. Por desgracia, una decidida penetración de Cobos acaba en 2+1 y finaliza el cuarto con 44-48. Seguimos a remolque.

El último cuarto ha sido absolutamente granadino. Hemos peleado, sí, pero ellos han estado mucho más finos en todas las facetas. Juanchi Orellano seguía empeñado en darnos opciones con sus extraordinarias recuperaciones, incluso lográbamos situaciones propicias -como una falta antideportiva- para volver a empatar, pero todo se nos iba por la borda al fallar tiros libres. El jamaicano Tyran De Lattibeaudiere será el encargado de conseguir abrir finalmente la brecha a los diez puntos, esa barrera psicológica, 51-61 a dos minutos y medio. Jugaremos contra el reloj y contra un equipo serio y ordenado, que se sabe ganador. Lanzamos a la desesperada, sin acierto, y el partido discurre hasta su final sin mayores novedades. 54-65. El Covirán empata la serie y el finalista se decidirá en Granada.

No hemos tenido nuestro día. El buen papel de David Iriarte (9 puntos, 10 rebotes y 8 faltas recibidas) y de Vasilije Vucetic (15 puntos y 7 rebotes), la decena de puntos de Khalid Mutakabbir y el excelente instinto para las recuperaciones de un inspirado Juanchi Orellano no han sido suficientes. La presión nos ha superado. Hemos jugado agarrotados, sin fluidez, sin soltura, sin saber qué hacer. Pero es que, claro, estamos en semifinales, ante un rival de campanillas, nosotros, con lo modestos y humildes que somos, y ya es mucho haberles ganado dos partidos. No podemos sino aplaudir a nuestros chicos, mostrarles todo nuestro agradecimiento y cariño por todo lo logrado hasta ahora e inmediatamente empezar a animarlos para que vuelvan a sonreír y viajen a Granada creyendo en sí mismos. Porque chicos, si antes ya lo habéis conseguido, ¿por qué no va a ser posible repetir la hazaña el martes?

Olvidaros de la presión; vosotros habéis cumplido ya con creces, ahora saltad a la cancha del Palacio de Deportes granadino con alegría, con descaro, sabiendo que vuestros incondicionales estarán apoyándoos desde Amorebieta y si se puede ganar, pues mejor, y si no, que nos quiten lo bailao.

Y a ver si podemos seguir “bailando” el próximo fin de semana en Larrea, jugando la final. Continuaremos soñando con ello, que nadie lo dude.

1, 2, 3,…ZOR-NO-TZA!!!

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