TEXAS Bowhunting, Operación Bob Cat

Tras la anterior aventura a través del Brush hace 5 años, al Zornotzarra Ander Garmendia le quedó un asunto pendiente en Texas, y volvió acompañado del también zornotzarra Jose Manuel Gutiérrez, a batirse en duelo con los Bob Cat al anochecer.
La cacería comenzó asistidos por 12 perros que pisteaban los caminos buscando el rastro de “el gato” en un rancho de 90.000 hectáreas, seguidos de los perreros y los propios cazadores. Tras varias horas la cacería terminó sin haber tenido la oportunidad de tirarle al Bob Cat ninguno de los dos arqueros.
Los días siguientes empezaban antes del amanecer, y desde las 4 de la tarde hasta ya entrada la noche, intentando encontrarlos haciendo esperas dentro de puestos de caza en sitios querenciosos por donde solían campear, y también reclamando tras los nopales en los cruces, como un conejo herido, donde asistían con paso firme coyotes y gatos asilvestrados, corriendo el peligro de que pudiese presentarse algún Puma. Pero “el gato” no saltaba. Mientras se cazaban Jabalís, pecarís, wild turkeys, coyotes y patos.
El último día a las cuatro de la tarde, se propuso poner toda la carne en el asador, y guiados por 9 perros se comenzó a batir el rancho buscando algún rastro. El viento arreciaba indicando que iba a haber cambios climáticos, y un poco más tarde comenzó a llover. Mala señal para encontrar animales campeando. Cuatro horas después se volvió al rancho a comer algo, y que los perros descansaran.
Una hora después se volvió a retomar la cacería hasta las 12 de la noche con la esperanza de el rastro de gato mojado sería más fácil de seguir. La tranquilidad de la noche era total, con el sonido de fondo de los aullidos y jaleos de los coyotes. Los perros ahondaban en su rastreo metiéndose más adentro con ganas de trabajar.
A las 23 horas, un ronco quejido de un perro hizo recorrer un escalofrío a los presentes, y la jauría corrió hacia él latiendo en grupo. La carrera se oía en la oscuridad, “el gato” les llevó en círculos para despistarles haciéndoles frente, amputando trozos de oreja y marcando hocicos a zarpazos. Los ladridos y alaridos se quedaron en un punto fijo. Rápidamente, perreros y arqueros fueron al lugar donde latían los perros guiándose entre la espesura por el sonido alboroto.
Buscando con linternas, en lo alto de un árbol se encontraba un Bob Cat, agazapado dando el culo, entre ramas, no daba opción a un buen tiro. Ander Garmendia disparó una flecha acertando en la parte trasera del animal, la única visible, la cual le hizo saltar y moverse. Momento en el cual soltó una segunda flecha pasó por el enmarañado de ramas, acertándole y tirándole del árbol donde los perros se le echaron encima revolcándole en el barro. En 10 meses el Bob Cat llegará a Amorebieta.
La caza tiene ésas grandes sorpresas y gratificaciones que la hacen tan apasionante, además de por sus sensaciones. Último día y a última hora, objetivo conseguido. Texas volvió a amanecer con su arena teñida de rojo.
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www.amorebieta.com – Hilero Zornotzan © 2015

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