Miguel Rodríguez en la TITAN DESERT 2015

No siempre se puede escribir sobre la victoria. A veces hay que hablar de fracasos. Y en el caso que nos ocupa vamos a hablar de una de esas situaciones que hacen que los deportistas se superen ante la adversidad, de una ilusión truncada y de una promesa incumplida.
Miguel Rodríguez había entrenado y planificado minuciosamente la TITAN DESERT 2015, una durísima prueba de bicis de montaña que se desarrolla en Marruecos. Logró varios patrocinadores a los que colocó en su maillot: (Loann, Aguirre, El Cojo, Laurok, Tourline Express e Hilero Zornotzan). Se despidió de ellos y voló a Marruecos.
En la primera etapa, la más larga y dura, salió con los más de 600 participantes. En el kilómetro 5 se produjo una montonera y voló por los aires. Cayó con una mano y se rompió el metacarpiano. Dolorido y maltrecho se montó de nuevo en la bici y logró terminar la etapa de 115 kilómetros dentro del tiempo establecido. “No sé ni cómo pude aguantar el dolor de la mano. Sólo quería terminar la etapa y realizar una cura para seguir, pero el servicio médico comprobó que había una rotura y no me dejó continuar”.
Ahora el dolor de Miguel era mayor porque tenía que renunciar a su sueño por culpa de una caída. Porque no podía cumplir la promesa que le hizo a su padre, recién fallecido. Pero entonces comenzó a pensar en la siguiente edición, en superar esa adversidad, en pensar en positivo y aprender del fracaso. En asimilar la experiencia y convertirla en motor de sus próximas pedaladas. “Me ofrecieron volver a casa pero me quedé siguiendo la carrera con la organización, ayudando y animando a Iker Arana, compañero de Durango. Y desde esa perspectiva he aprendido mucho, porque he visto trucos y detalles que utilizan corredores expertos en las dunas del desierto, como la disminución de la presión de los neumáticos. He comprobado que de una buena navegación con el GPS y una confianza plena en uno mismo se puede superar a los rivales dando las mismas pedaladas. Una gran cantidad de detalles que me servirán para el año que viene”.
El calor sofocante, 45º C, el viento y la arena del desierto son los enemigos a batir en esta prueba. Sólo los auténticos titanes pueden superarla. Miguel será uno de ellos en 2016.

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