10 DE NOVIEMBRE, DIA DE LA MEMORIA

El Ayuntamiento invita a la ciudadanía de Zornotza a la conmemoración del Día de la Memoria que tendrá lugar el jueves, 10 de noviembre, a las 12:00 del mediodía, frente al Ayuntamiento. Este es el texto leído en el anterior pleno por el alcalde, Andoni Agirrebeitia.

Tenemos un deber ético ante la historia, ante las propias víctimas y sus familias y ante las nuevas generaciones. No debe quedar ninguna duda de que matar a otra persona es la más grave de las injusticias y el peor error posible. Tenemos un deber de humanidad. Las víctimas deben saber que estamos de acuerdo en que lo que padecieron fue inaceptable. Deben saber que somos conscientes de su sufrimiento y que les expresamos nuestro reconocimiento, respeto y solidaridad.
Somos la generación encargada de construir la paz y la convivencia, es lo que nos corresponde hacer y está en nuestras manos.
El 10 de noviembre, día de la Memoria, es una oportunidad para encontrarnos en el camino de una memoria crítica y constructiva. No partimos de cero. El 14 de marzo de 2013, los cuatro grandes grupos parlamentarios, EAJ-PNV, EHBILDU, PSE-EE y PP alcanzamos un acuerdo. Asumimos el principio básico del suelo ético, tan sencillo como relevante: “La paz y la convivencia requieren el reconocimiento de la injusticia de la violencia, el reconocimiento del daño causado, y la dignidad de las víctimas, todas ellas merecedoras del derecho a la verdad, la justicia y la reparación.” Este acuerdo puede servirnos de base para avanzar juntos. Porque avanzar es reconocer la injusticia de la violencia y reconocer a todas las víctimas. Hemos dado un paso.
Todas y todos estamos en condiciones de reconocer la injusticia que padecieron las víctimas mortales de una violencia policial ilegítima o las que provocaron el Batallón Vasco Español, el GAL y organizaciones similares. Es necesario avanzar. Habremos dado un gran paso cuando todas y todos coincidamos en reconocer la injusticia de la violencia que han padecido las víctimas producidas por ETA y organizaciones similares. Es necesario avanzar más. Daremos otro paso cuando todas y todos coincidamos en un reconocimiento integrador de todas las víctimas, al margen del signo de la violencia que las haya producido. Pensemos en cada víctima. Una a una, cada familia de una víctima asesinada ha padecido una injusticia irreversible que demanda una implicación honesta y de cercanía de la ciudadanía y de su representación más cercana, su Ayuntamiento.
La política pública de memoria representa un ejercicio de empatía y solidaridad con aquellas personas y sus familiares que sufrieron injustamente la violación del bien más preciado, la vida. La política memorial evita el olvido y es un compromiso de no repetición. Implica promover la conciencia ciudadana de que ninguna causa o razón puede situarse, como si fuera un valor absoluto, por encima del valor de la dignidad humana. El día de la memoria puede ser una invitación a promover políticas memoriales desde el ámbito municipal. Promoviendo el más amplio consenso posible. Con altura de miras y generosidad. Recorriendo juntos un camino que nos permite cumplir con la responsabilidad que compartimos de reconocer la injusticia de la violencia y la dignidad de todas las víctimas.
Hace cinco años ETA puso fin a la violencia. Este hecho nos permite abordar en condiciones una reflexión sobre una política pública de memoria. La memoria no sólo es un impulso del recuerdo. Es también elección consciente de aquello que queremos que quede asociado a nuestro recuerdo.

De cara al próximo Día de la Memoria, el 10 de noviembre, quiero destacar cuatro valores: •

• El valor de la solidaridad. Solidaridad significa abrirse a la emoción de la empatía con quienes sufrieron y sufren, con todas las víctimas. La empatía permite hacer la elección de la solidaridad. Lo primero en la política pública de memoria es la empatía y la solidaridad con las familias de las personas asesinadas y con las heridas y damnificadas. La empatía y la solidaridad conectan con lo más específico y universal del ser humano. Por eso este día las emociones nos llevan a recordar a todas las víctimas del terrorismo, las de ETA y a las víctimas de todas las violaciones de los derechos humanos padecidas en nuestro País en las últimas décadas.
• El valor de la vida. Elegimos la vida frente a la muerte. El Día de la Memoria nos hace recordar lo peor del ser humano. Sin embargo, podemos asociar este recuerdo a lo mejor de la condición humana y de sus posibilidades: su capacidad creativa y constructiva. La actitud constructiva es la mejor manera de responder a la memoria. La memoria es más que actualización del dolor, es renovación de los valores que, a pesar de todo, se enfrentaron y se enfrentan a la destrucción. Es responder a la destrucción más terrible con un bosque de árboles, de ideas y proyectos para la vida y la convivencia.
• El valor de la educación. La paz y los derechos humanos representan un absoluto ético. Entender la profundidad de esta afirmación es el fundamento básico para enfrentarse a la violencia. Los valores de la paz necesitan ser entendidos, vividos y sublimados como un absoluto ético. La paz y los derechos humanos representan un absoluto ético, que debe situarse en el centro de la educación. La dignidad humana es el fundamento de la paz y de los derechos humanos. El punto de partida está en la educación en la dignidad humana, que no es sólo un concepto teórico. La dignidad humana es una experiencia que debe personalizarse, su comprensión y vivencia constituyen el eje de la educación para la convivencia.
• El valor del diálogo. El valor de vincular la construcción de una política pública de memoria a la búsqueda de un diálogo y de una memoria incluyente. Hoy el micro acuerdo ético más importante que existe en nuestra sociedad está concentrado en tres líneas como he mencionado en el acuerdo aprobado el 14 de marzo en el Parlamento Vasco por casi la totalidad del Parlamento. Cuidarlo y cultivarlo como punto de partida de una construcción importante es una elección que nos compromete. Significa elegir una memoria para una convivencia democrática.

El año 2008 el Parlamento Vasco aprobó la Ley de reconocimiento y reparación a las víctimas del terrorismo. Hoy hago mío el artículo relativo a la Memoria y reitero nuestro compromiso, dice así: “los poderes públicos vascos promoverán el asentamiento de una memoria colectiva que contribuya a la convivencia en paz y libertad, y a la deslegitimación total y radical de la violencia.” Este acuerdo nos une.
La memoria es el mejor antídoto para que la violencia y el terrorismo no se repitan en el futuro, por lo siendo consciente de las diferencias, debemos centrarnos en lo que nos une para construir entre todos una paz con memoria.
Nos unen, también, los actos que como Ayuntamiento vamos a organizar con motivo del día de la memoria el próximo 10 de noviembre y hago un llamamiento a toda la población a compartir para conmemorar este día de la memoria y recordar a las víctimas. Este acuerdo nos une en el camino de la memoria para todas las víctimas.

Eskerrik asko

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