Jabi Furundarena y Jokin Iturbe; dos zornotzarras al mando del buque metanero Galicia Spirit

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Dos vecinos de Amorebieta, el capitán Jabi Furundarena y el primer oficial de puente, Jokin Iturbe, coinciden en las labores de mando en el buque metanero Galicia Spirit, que transporta gas natural licuado. Es un buque propiedad de la firma británica Teekay Shipping de 280 metros de eslora, 43 metros de manga y 79.166 toneladas. Actualmente realiza la ruta desde Qatar, donde carga gas licuado, a Egipto, por el Mar Rojo. Una ruta que les obliga a pasar cerca de Yemen y Somalia, donde los ataques terroristas de Al Qaeda y los secuestros piratas son muy frecuentes. El año pasado sufrieron un ataque terrorista.
El pasado 25 de octubre un esquife les ametralló por un costado y cuando se colocó a unos 20 metros de la popa del Galicia Spirit, detonaron los explosivos que trasladaban y el esquife se hizo añicos, aunque no logró dañar seriamente al Galicia Spirit. “Todos los sensores quedaron bloquedos y no pudimos reanudar la marcha a plena potencia hasta pasadas unas horas”, recuerda Jokin. La policía y la fiscalía aún siguen investigando este ataque.
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A partir de entonces cuentan con protección armada para cruzar la zona peligrosa. “Bastantes navieras cuyos mercantes navegan por esta zona, utilizan las llamadas “armerías flotantes”, barcos fondeados en aguas internacionales, y situados en diversos puntos estratégicos del mar Rojo, el golfo de Omán y el océano Índico. Desde dichas embarcaciones se suministran vigilantes de seguridad, armas y municiones con el fin de que los mercantes puedan disponer de ellos en los puntos de entrada y de salida de la zona de alto riesgo”.
Este es el susto más grave que han tenido, aunque ambos recuerdan otro tipo de episodios en otros mares. “En Perú se coló un polizón a bordo con 212 kilos de cocaína. Era un tipo con cargos de secuestro, robo y asesinato. Estuvimos 10 días amarrados hasta que concluyó la investigación”, recuerda Jokin. En otra ocasión, el capitán, Jabi Furundarena, tuvo que lidiar con los mariscadores gallegos que impedían su entrada en la ría de Ferrol para descargar en la planta de Reganosa. “Fueron unos días con mucha tensión porque teníamos que descargar el material para la inauguración de la planta. Fue un conflicto muy mediático por la intervención de los políticos de la zona”.
Pero no solo han sido los problemas generados por los humanos los que les han obligado a hacer valer su preparación y entrenamiento. “En cierta ocasión entramos al Puerto de Bilbao con un temporal enorme. La presión era alta porque estaban al borde del desabastecimiento. En ese caso, la ayuda que nos proporcionó el práctico Enrike Azkarate, que también reside en Amorebieta, fue determinante”, señala Furundarena.
Tampoco quieren olvidar a otros dos zornotzarras que han trabajado en la misma compañía, Fernan Longo y Mikel Oñate. “Mikel ya está jubilado y Fernan con el que coincidí también en Corea en la construcción de otros barcos, es el capitán de maniobras y jefe de pruebas del astillero de la Naval, y hemos tenido mucha relación por motivos de trabajo”, recuerda el capitán Furundarena.
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Vida a bordo
Hoy en día ha cambiado notablemente la vida a bordo de estos barcos. Realizan campañas de 75 días y descansan otros 75 días en casa. No pisan tierra, tienen comodidades y servicios como gimnasio y piscina, conexión a internet. “Estamos al día de lo que pasa en Amorebieta gracias a la web www.amorebieta.com. “Para nosotros es algo fundamental mantenernos informados. También sobre el equipo del Zornotza saskibaloi, el Amorebieta y el Athletic de Bilbao. Mantener contacto con la familia te ayuda a pasar los días”.
Las jornadas son todas iguales, el domingo hay menos ajetreo, pero el resto son muy exigentes. Somos un total de 28, entre marineros, todos ellos filipinos, y oficiales, casi todos de la cornisa cantábrica; vascos, asturianos y gallegos. “Somos como una familia”. Además de los turnos en el puente- destaca Jokin- yo tengo que realizar inspecciones de seguridad; chalecos, extintores, sistemas de emergencia anti-piratas, training…trabajamos 72 horas semanales. “Llevamos un buque con una carga y unos sistemas que necesitan de atención constante, dice Furundarena. Transportamos 140.000 metros cúbicos de gas licuado a 160 grados bajo cero, en un barco con propulsión por turbinas alimentadas por el gas que se evapora de la carga. Navegamos a 19,5 nudos por hora y hay que cumplir con una ruta y un horario. No hay lugar para el despiste. En un barco de este tipo todo es muy estricto”.
Jabi y Jokin, tienen ya una larga experiencia en este trabajo. Jabi Furundarena lleva ya 12 años de capitán y Jokin se hizo a la mar también hace 14 años. El destino o la casualidad ha querido que sirvan en el mismo barco y están muy contentos. “Es casualidad, con todas las navieras que hay en el mundo, que dos vecinos de Amorebieta coincidamos en una compañía con cuenta con casi 200 barcos y que precisamente sea en el mismo buque donde estemos los dos”. AMOREBIETA SPIRIT !!!

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