ENTRAR EN LA VIDA DE OTROS

Alaiak

EXPOSICIÓN DE ENRIQUE LINAZA 14 DICIEMBRE 14 ENERO

Uno de los pocos milagros que produce la vida, porque hay milagros que la vida produce, sucede cuando se nos da la oportunidad de entrar en la vida de otro, de otra persona a quien de nada conocías y tomas contacto con ella.
Uno de esos milagros se produjo cuando un leonés de nacimiento, vasco de ascendencia y malagueño de residencia, se encontraba viendo un reportaje televisivo realizado en Amorebieta hace ya un tiempo y cuando sonó como banda sonora la canción “Maite” cantada en euskera.
El Coro “Alaiak” fue invitado a cantar unas canciones para adornar el reportaje que versaba sobre las fotos de Robert Kappa en la Guerra Civil en Amorebieta y, como siempre se ofrecen a echar una mano, lo hicieron desinteresadamente.
El azar, ese cúmulo de circunstancias que convergen para que algo ocurra, quiso que nuevas circunstancias se produjeran: llega una carta al Ayuntamiento de Amorebieta, escrita por aquél malagueño, interesándose por la canción que sonó en el reportaje, sin duda conocida por él, pero que de inmediato le conmovió y le transportó a los momentos de infancia y adolescencia vividos en Lemona y sus alrededores.
Y el milagro se produce. Enrique Linaza, desde el otro lado de la Península, entra en contacto con unos desconocidos, mejor dicho, con unas desconocidas, quienes le contestan y entran también definitivamente en su vida.
Entrar en la vida de alguien, así, de manera casual, supone querer saber quién será, qué hace, por qué su interés, qué va a suponer esa relación, dónde te metes, qué consecuencias, qué compromisos te puede acarrear. Hay algo de precaución, de preocupación, de extrañeza, de zozobra. Y algo de orgullo también porque alguien se emocione con lo que haces y se interese por ti.
En el mundo globalizado que nos toca vivir, dos hechos coincidentes en el tiempo y alejados en el espacio, confluyen y se hacen visibles en Internet.
¿Quién es Enrique? Y Google nos lo aclara.
“Es un pintor que se ha formado como grabador, arquitecto, pintor y muralista. Ha trabajado como artista en varios Continentes, colaborando con arquitectos y otros artistas, realizando proyectos, murales, exposiciones individuales y colectivas como pintor, escultor, haciendo o restaurando murales e impartiendo cursos de pintura mural en diferentes instituciones de todo el mundo”.
Quien quiera enterarse, todo está en Internet, lo que ha viajado y realizado, su obra figurativa, su obra abstracta, su escultura, sus murales, su obra total realizada desde los años 70, que van desde Laredo y Euskadi hasta el Continente americano.
Nada nos dice Internet, sin embargo, de quién y cómo es, cómo piensa, qué le mueve,
cómo siente.
Seis horas de pasajera relación con él me bastaron para vislumbrar su auténtica, así lo creo, manera de ser. Se trata de un hombre afable, culto, amante de su familia y sus amigos, que vuela por el mundo abstracto del arte con los pies bien anclados en el concreto mundo de sus antepasados y su ascendencia vasca, excelente conversador, inquieto observador de la evolución de la vida en sus distintas manifestaciones sociales, políticas y artísticas.
Pero, ante todo y sobre todo, es un delicado profesor, un gran maestro a quien la didáctica y la transmisión del conocimiento preocupa y con la que disfruta.
Y a este punto me voy a referir para terminar.
La muestra de su obra que vamos a poder contemplar en su Exposición es tan sucinta, tan limitada en el conjunto de su obra, que quizás no lleguemos a entenderla. Seguramente, quienes somos profanos en el mundo del arte, no la entendamos. Y hasta es posible que no nos guste.
¿Cómo transmitir en unas decenas de cuadros lo que quieres expresar?
Para eso va a estar él aquí entre nosotras y nosotros: para preguntarle lo que queramos saber, comentarle lo que no entendemos y comprender lo que no sabemos.
Lo que vamos a poder ver es arte y disponemos de un maestro del arte para que nos ayude a entrar en ese mundo complicado que nos ayuda a aprender, a emocionarnos y a disfrutar, en suma.
Un milagro se ha producido, una coincidencia tan feliz entre la música y la pintura, que debemos aprovecharla todos los zornotzarras para gozar del valor de la música y las artes en general, como transmisores de cultura, sensibilidad, placer y amistad.

PATXI GONZÁLEZ

www.amorebieta.com – Hilero Zornotzan © 2012

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