EBA: UN ZORNOTZA INDEFENSO

Miguel Antonio Robleda- 81; Zornotza ST- 72 (21-19, 44-31; 68-45, 81-72)
Consultamos el Diccionario de la RAE, encontramos la entrada relativa a indefenso y comprobamos que este adjetivo solo tiene una acepción: Que carece de defensa. Desgraciadamente esa es la mejor definición del Zornotza que ha jugado (?) en el polideportivo El Plantío burgalés.
Lo mejor para los verdes ha sido el resultado. Que no os engañe ese -9, porque es totalmente irreal e injusto, hemos hecho deméritos suficientes para salir apalizados, machacados, triturados, molidos… y demolidos. Un desastre, vaya. Aunque en los últimos minutos se han emprendido unas urgentes obras de embellecimiento del marcador que han permitido dejar unos guarismos más dignos en él.
Sabíamos que iba a ser un partido complicado, contra un buen equipo que disfrutaba de una tendencia al alza. Prueba de fuego. Salimos quemados. Y si lo mejor ha sido el resultado, lo peor ha sido la imagen. Desde el salto inicial el partido tenía un único y rotundo dueño, el Miguel Antonio Robleda. Los del Basket Burgos 2002 iban a jugar un encuentro inesperadamente cómodo, plácido, sin oposición enfrente. Porque el Zornotza estaba en la cancha, pero no estaba. Estaba pero no defendía. Nada de nada. Los burgaleses jugaban constantes 1×1 en los que se zafaban de su marcador con insultante facilidad. Canasta fácil tras canasta fácil. Una jugada detrás de otra. Durante 34 minutos.
Esa no-defensa zornotzarra es la clave del partido. Y cuando no hay defensas el sistema inmunológico se resiente, llega el malestar o la enfermedad y esto puede devenir en depresión. Seguramente que es por eso que en ataque tampoco dábamos una a derechas. Se tardaba en arrancar las jugadas casi quince segundos, el tiempo de posesión siempre amenzaba con agotarse, la circulación de balón… Ay, prácticamente no se ha dado un pase limpio en toda la tarde, casi todos eran tocados por los contrarios, o directamente robados. A veces los locales ni tenían que robarlos, se los entregábamos con gran generosidad: aquí tiene usted el balón, no se moleste en presionarme. Si por fin se conseguía una buena situación, se acababa errando bandejas fáciles. Todo muy triste y desesperante.
Los burgaleses no desaprovechaban la ocasión de darse el gustazo de jugar a placer, disfrutando del baloncesto. Cada vez apretaban más el acelerador y daban golpe tras golpe al pelele que tenían delante. Con sencillez y recursos básicos (un bloqueo ciego por aquí, una puerta atrás por allí) abrían una inmensa brecha en el marcador. Son buenos jugadores, pero hoy nosotros los estábamos haciendo internacionales. Al final del tercer cuarto el resultado era un tremendo 68-45. A los cuatro minutos del último período llegaba la máxima diferencia, 24 puntos (76-52). Y entonces…
Los últimos seis minutos han sido del Zornotza. Primero, porque los locales estaban gozando tanto y practicando un juego tan florido y hermoso que han acabado embriagados y excediéndose en las florituras. Segundo, y para nosotros más importante, el deprimido Zornotza, que hacía tiempo había entregado la cuchara, rebusca en su interior y encuentra en lo más profundo una reserva de pundonor. Se aprieta en defensa, se ataca con determinación y se consigue un increíble parcial de 2-18, y eso fallando demasiados tiros libres. 78-70 a menos de un minuto del final. El técnico local Miguel Ángel Segura solicita dos tiempos muertos casi consecutivos porque no le gusta nada lo que ve. La holgadísima victoria había menguado hasta un tanteo inesperado cinco minutos antes. Y es que en caso de posibles empates clasificatorios la diferencia de puntos resultará decisiva. Hasta el final el Zornotza, más acorde con lo que se espera de él, ha peleado para recortar aún más, pero nos hemos debido conformar con el 81-72 definitivo. Lo dicho, el resultado ha sido lo mejor para los verdes.
Todos los burgaleses han estado a gran nivel, aunque destacan algo más los habituales Txomin López (19 puntos, 7 rebotes y 20 de valoración) y Álvaro Gómez (17 puntos, 5 rebotes y 29 de valoración). Mientras que en el Zornotza solo se puede salvar el esfuerzo final, pero los 34 minutos anteriores han sido un espanto, o un esperpento. Preocupante. Se necesita reaccionar urgentemente. Tendremos dos partidos seguidos en Larrea para tratar de reconducir las cosas. Ahora estamos con un balance de 6-4, en mitad de la tabla con mucha compañía, todavía a una sola victoria del segundo clasificado y a prudencial distancia de los puestos de descenso.
Un apunte alegre: Hemos conocido, con gran sorpresa, que algunos aficionados burgaleses siguen jornada a jornada las crónicas que aquí publicamos. Y al parecer gustan tanto como para regalar morcillas de Sotopalacios (gracias, Yolanda). Nos sentimos muy honrados y agradecidos.
Esperemos que esos aficionados puedan leer la próxima semana en este espacio la crónica de una gran victoria de nuestro equipo contra el Goierri. Hasta entonces…
1, 2, 3,… ZOR-NO-TZA!!!

ANOTADORES:

MIGUEL ANTONIO ROBLEDA: Fernández A. (8), Gómez A. (17), Liparteliani A. (6), Barriuso A. (10), López T. (19) –cinco inicial- Rodríguez R. (5), Ortega R. (4), Lozano M. (2), Temiño M. (0), Arnaiz A. (8), Moro L. (2).

ZORNOTZA ST: Lorenzo T. (13), Duque A. (0), Salazar I. (8), Tobar M. (6), Carreto I. (20) –cinco inicial- Zorrozua P. (9), Gómez X. (1), Iglesias J. (4), Torres J. (6), Izkara E. (5).

ÁRBITROS: RODRIGUEZ PEREZ (CYL), FRANCISCO JAVIER – PEREZ HERNANDEZ, SAUL (CYL)

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