A los responsables de la BBVA de Amorebieta

De sobra es conocido por todos, y más en los tiempos que corren, el paquete de productos cada vez más complejos e incomprensibles que los bancos y cajas de ahorros imponen a su clientela aprovechándose de su escasa, o en el mayor de los casos, inexistente cultura financiera. La sed de ventas de las entidades bancarias llega a veces a tales extremos, que hasta los propios empleados, que suponíamos ‘de confianza’, se convierten en autores de los abusos económicos más rastreros y faltos de ética que podamos imaginar, cometidos, además, sin ningún tipo de escrúpulos. Los casos más frecuentes se registran sobre todo entre las personas de edad avanzada.
Y en esas, precisamente, se encuentra en estos momentos mi tío, L.L.A, de 77 años de edad, al que una enfermedad irreversible le obliga a permanecer postrado en la cama y ser asistido durante las 24 horas del día por una cuidadora. Mi tío confió en su día los pocos ahorros que consiguió atesorar a lo largo de su vida a su asesor financiero, ‘de confianza’, y en su sucursal de la BBVA de Amorebieta, que suponía también que era ‘de confianza’. Sin embargo, ahora que más necesita del dinero con el que había calculado sufragar los gastos que acarrearía su cuidado durante su vejez, se encuentra con que en su cuenta bancaria los números han mermado de manera notable. En su día, confió sus bienes económicos a su asesor ‘amigo-de confianza’ de la BBVA de Amorebieta con el fin de disponer de dinero en el futuro, pero éste se provechó de su desconocimiento en materia financiera para venderle un producto que le ofrece un interés mediocre, no se ajusta a sus necesidades de ahorro y, por si fuera poco, penaliza severamente el rescate del dinero que depositó, otra vez ‘en confianza’, en su banco. En resumen, mi tío, enfermo y con escasa o nula formación académica, ha perdido 4.489 euros a manos de su banco ‘amigo’.
A los responsables de la BBVA de Amorebieta, por tanto, les recuerdo que sus maniobras financieras, aunque respaldadas por la Ley, no dejan de ser una estafa en toda regla. Al resto sólo un consejo: No te fíes nunca de tu banquero, aunque te reciba con una sonrisa y en su oficina de toda la vida como tu banquero ‘de confianza’.

Joseba Kerejeta

www.amorebieta.com – Hilero Zornotzan © 2013

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